Páramo

¿parámetro?: Cetro, retro, tétrico, vértigo, torgo, tente... ausente niente pende, … parapente

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diente de león guarecido en la cápsula empañada por el deseo en ciernes, hibernando en el magma de un mundo a tus pies.

 

EN LLAMAS

 

y por más que lama no se calma la ansiedad de saberse abandonada.

 

Un circunstancialmente que arrastra la muletilla latente de o puede que para siempre.

 

Un par de aletas para azuzar la marcha, unos ruedines que le instigan a seguir rodando, un dos tres, ya: obsoletos.

La travesía se extiende abismal, en un chiste negro del destino, perpendicular a esa calle recortada cuyo calamitoso tabique ya no puede derribar.

 

El eslalon es divertido. Una serie de conos alineados. Envases, pongamos por caso: biberón, batido, lata, petaca y colofón. Escatológicamente, escalón, a otro mundo, uno sin plaga de perdigón que es, sin ser, lo detestado. Uno en el que ser merecedor de las mientes silentes, sin grandes bombardeos, sólo acurrucado a la luz de la lumbre.

 

“¿Dónde guardas el atizador?”

 

"¡Oh!, no, ya no soplo, eso es cosa de tiempos lejanos.”

 

 

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